viernes, 27 de julio de 2012

No pido imposibles.

Que yo sepa no pido demasiado.
Me conformo con poco, con simples miradas, con gestos...
No quiero una casa grande, no quiero ser millonaria.
Yo soy feliz con las pequeñas cosas, con verte sonreír, con ver la cara que se te queda cuando te hago muecas...
Yo me conformo con una vida simple, con la familia a mi lado, con un pequeño coche para moverme, un trabajo que me ayude a vivir medianamente bien...
El problema es que poca gente se conforma con tan poco..¿y tú, preferirías una vida así a mi lado? :)

lunes, 23 de julio de 2012

No vale la pena, pequeña.

Ella no era perfecta ni mucho menos, pero su mirada cautivaba.
Miraba la vida de una forma especial, como el empeño que le ponen los niños a las cosas que desconocen, esa curiosidad que con los años se pierde, pero ella la conservaba como el primer día.
Su problema fue el conocerle. Le marcó tanto esa persona que a pesar de haber pasado mucho tiempo y de no quererle ya, seguía dándole vueltas cada noche a qué es lo que falló, qué fue lo que hizo que todo acabase como acabó.
Pero ella lo que aún no ha llegado a comprender es que hay cosas que no tienen explicación, y que por mucho empeño que le pongas, el resultado siempre será el mismo, porque sí, porque tenía que acabar así y punto.

martes, 17 de julio de 2012

Miedo.

Supongo que aún no lo has entendido, yo no soy una persona normal. Nunca llegarás a entenderme, pero de todas formas, intentaré explicarte las cosas.
A mi, la felicidad me agobia. Soy insegura, y jamás tengo nada claro. El dolor ha guiado mi vida.
No tengo gustos, opiniones ni pensamientos precisos. Puedo cambiar de la noche a la mañana en cuanto a mi forma de pensar, o simplemente de color favorito. 
Para mi las heridas que deja un amor cuando pasa es una herida mortal, que es muy difícil de superar.
No puedes pretender que te diga lo que pienso, porque ni tan si quiera yo lo se.
Hoy me pasaría día y noche a tu lado, y te haría el amor mil y una veces, pero quizás mañana no quiera ni verte, y me ponga enferma el simple hecho de pensar en que me toques.
No soy nada de lo que buscas, soy demasiado compleja, demasiado loca, demasiado de todo. 
Hoy por hoy, no se lo que voy a hacer con mi vida, no se qué estudiaré, ni si acabaré casándome, o soltera de por vida. 
Quiero demasiadas cosas, demasiadas metas que seguir, pero me rindo muy fácilmente por el simple hecho de decidir y poder equivocarme. 
Vivo desde hace años en un continuo "dejar pasar el tiempo" porque el simple hecho de decidir me asusta, porque si hago lo que no quiero, acabaré viviendo una vida que no está hecha para mi, y si hago lo que quiero, probablemente acabe saliendo todo terriblemente mal.
Sin embargo, conmigo todo es extremo. O blanco o negro, o río o lloro, o te quiero o te odio, o soy extremadamente feliz o la persona más desdichada del planeta.
Nunca me gustaron los términos medios. El simple hecho de esperar, me aterra, y jamás he sabido ir despacio.
Una parte de mi desea quererte, pero otra en cambio no. Soy tan frágil como los huesos del hombre de cristal de Ameliè. 
Y quizás sea como tú dices, quizás sea una chica normal y corriente, no puedo sorprenderte, porque no tengo nada de especial, no soy guapa, ni dulce, ni extrovertida, ni graciosa, ni tengo ritmo alguno cuando bailo, ni se cantar, ni si quiera soy capaz de expresar mis sentimientos claramente en una conversación. Soy temperamental, caprichosa, soberbia, orgullosa, perezosa y muy cabezota. No tengo nada. 
Lo único que tengo claro ahora en mi vida es que quiero vivirlo todo, pero me da miedo.

sábado, 14 de julio de 2012

Errores imperdonables.

Finalmente nos damos cuenta de que jamás somos tan buenos como creemos.
Me hicieron daño, pero yo también he hecho mucho daño. 
Me duele pensar que la persona que más me ha podido querer en todo este tiempo haya sido a la que yo más haya hecho daño.
Siento mucho todo lo que haya podido hacer, o lo que haré en un futuro. Porque yo soy de esas personas que no se dan cuenta de lo que hacen hasta un tiempo después, porque soy despistada y torpe de naturaleza. 
Lo siento.

martes, 10 de julio de 2012

¡Plaf!

Cuando sólo has querido a una persona en tu vida y has tenido una historia romántica y preciosa con él, basas tus demás relaciones en esa, porque fue la que más te llenó de vida.
Pero de repente te enteras de que todo fue una farsa, él nunca te quiso.
Entonces, te sientes estúpida, porque cuando estabas con él eras feliz, porque te sentías querida, pensabas que él sentía lo mismo, y aunque hubiese terminado la relación, seguían vivos esos sentimientos cuando los recordabas, pero ahora, entonces, ¿qué? Nada de eso fue cierto, nada de nada.
A veces es mejor vivir en una mentira, vivir en las nubes, ya que luego te enteras de la verdad y caes en picado desde esas maravillosas nubes hasta el frío y duro suelo.

martes, 3 de julio de 2012

Amistad-Amor

Se suele usar demasiado pronto el término "amigo", al igual que la frase "te quiero", pero pocas personas conocen de veras el significado de esto.
La mayor parte llama "amigo" a una persona que le cae bien y que conoce de hace poco, pero esto va mucho más allá, al igual que los "te quiero", que se suelen soltar a diestro y siniestro sin siquiera haberlo experimentado.


Sinceramente, en este y muchos otros sentidos, el amor es muy semejante a la amistad.
En una amistad, ambas partes han de mostrar interés, preocuparse, buscar tiempo para verse,... porque si no, por mucho que una de las dos partes lo haga, esa relación se irá a pique, exactamente igual que en una relación amorosa.

También tanto amor como amistad tienen una cosa muy parecida: puede llegar a ser todo en cuestión de momentos. Se puede forjar una amistad en cuestión de años, pero también todos sabemos que en cuestión de meses puede aparecer una amistad increíble que llegue a ser para toda la vida; al igual que en el amor, que sin conocer a una persona, o conociéndola de poco, puedes llegar a enamorarte e incluso llegar a quererla en cuestión de pocos meses.

Y  cuando nos pasa, sea en término amoroso o de amistad, suele ser bonito, hasta que nos vemos demasiado apegados a determinadas personas, y experimentamos el famoso miedo a perderles de vista, pues por casualidades del destino, puede desaparecer de nuestras vidas, y que nos arrebaten aquello a lo que estábamos tan apegados durante ese maravilloso tiempo que estuvo a nuestro lado.

Pero ello no debe de acobardarnos ni hacer que nos echemos para atrás, si no que debe de impulsarnos a querer cuidar más de lo que apreciamos de veras, sea amistad o amor, porque luego cuando se va, es muy difícil que vuelva.