jueves, 20 de septiembre de 2012

Elecciones.

No siempre todo puede salir como deseamos.
Hay cosas que están escritas, o no. Quizás las escribimos nosotros, quizás nosotros escribimos nuestra vida, y el como acabará. 
Vamos tomando decisiones y con ellas tenemos consecuencias, y así transcurren nuestras vidas.
Hay cosas que no elegimos, nos tocan porque sí, pero la mayor parte la decidimos nosotros. El como mirar a la vida, el con quien terminaremos...
Yo solo pido que las decisiones que he tomado y que tomaré a lo largo de mi vida sean acertadas, y que terminen en un final que de gusto contemplar.

martes, 18 de septiembre de 2012

Wake up and live.

Hay algunas cosas que a pesar de que nos duele el recordarlas, o el daño que nos hacen, no queremos olvidar. Otras querríamos olvidarlas y están grabadas en la memoria, tatuadas con lágrimas en las mejillas, esculpidas en las arrugas de la frente...
Yo no quiero olvidar que hay mañanas que amanecen mejor, ni quiero olvidar el por qué...
No quiero olvidar que hay ojos que no necesitan mirar para contar porque se adivinan en la distancia. 
No quiero olvidar que hay amores que matan y puños que atan.
No quiero olvidar que el mundo lo construyo yo cada minuto, y si pierdo un minuto pierdo mi mundo.
No quiero olvidar que la risa no siempre es más fácil que el llanto, pero tampoco siempre es más divertida.
No quiero olvidar que estoy viva ni que mañana puedo no estarlo.
No quiero olvidar que el amor existe, que quiero y que me quieren, y que a veces el amor duele tanto como el desamor, e incluso más...
No quiero olvidar algunos besos, algunos gestos, algunos lugares, algunos amaneceres, algunas personas.
No quiero olvidar el olor de un bebé, ni una risa infantil, ni el primer adiós.
No quiero olvidar.
No quiero perder cosas.
No quiero que con el paso de los años olvide como me sentía en mi cumpleaños cuando era tan solo una niña.
O la primera vez que vi el mar.
O aquellos veranos de locura, de gusto, de relajación...
Aquellas tardes jugando en casa. Aquellos momentos, aquellos años, aquellos días...
Aquella maravillosa vida.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Nunca digas siempre.

A veces confiamos tanto tanto en una persona que le entregamos todo, hasta nuestro mañana, sin pensar si quiera si ese mañana será a su lado o no.
Nos precipitamos al pensar que es el amor de nuestra vida, nuestra media naranja.
Nos prometen la luna, nos prometen amarnos hasta el fin de los días, pero eso jamás será posible, porque nunca sabes cuando, ese amor, puede terminar. En un momento de locura puedes pensar que es el definitivo pero, ¿y si no lo es? Le has entregado todo, y te has quedado tú sin nada.

El que tiene boca, se equivoca.

Desde que nacemos elegimos, desde que elegimos, nos equivocamos. Es ley de vida.
Siempre tendremos que elegir entre una cosa u otra. Incluso decidiendo que no vamos a elegir nada ya estamos eligiendo.
Se pasó mucho tiempo equivocándose, eligiendo por su cuenta, sin tener en cuenta las consecuencias, pero de eso aprendió mucho. Aprendió a caer y a levantarse después; aprendió lo que vale realmente la pena y lo que no; aprendió que las personas vienen y van, aunque hay algunas que pasan por nuestro lado y se quedan para toda la vida, pero eso depende solo y exclusivamente de nosotros, de nuestra futura elección, y de si queremos que esas determinadas personas se queden a nuestro lado.
Cada noche llora por la ausencia de aquellas personas que dejó ir, que por fallos que cometió se alejaron de su lado, pero así es la vida, debemos enmendar nuestros errores, y evitar que en un futuro nos arrepintamos de cosas que hicimos en un pasado no muy lejano.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Estamos locos o qué?

Se encontraba sola. A su alrededor pasea mucha gente, muchos la miran, otros la saludan, pero en su interior está sola consigo misma, con sus pesares, con sus vivencias, con sus experiencias...
Se mira en el espejo, y cada día se reconoce menos.  Han cambiado tantas cosas... Ya no es la misma niña de antes, ya es una mujer, ya tiene responsabilidades, ya ha aprendido demasiado a base de caídas dolorosas.
Ya no mira la vida con los mismos ojos, ya ve la realidad tal y como es, y mira su futuro con miedo.
Le echa de menos. Echa de menos al que una vez fue parte de su vida. Al que una vez le regaló su mundo, y crearon una historia en la que solo aparecían ellos dos. Pero ella sabe que esa misma historia que crearon un día, también terminó, y ya no volverá a comenzar.
Ya son dos personas totalmente diferentes, sus vidas jamás volverán a enlazarse, y difícilmente volverán a verse... aunque realmente ella lo ve a diario, a cada instante, porque piensa en él cada minuto, piensa en la historia que un día compartieron.
Los primeros amores nunca se olvidan, y ella a veces piensa si conseguirá algún día no volver a pensar en esa historia que ya es presa del pasado, porque sabe que ya no le quiere, pero le duele pensar en aquello, en lo mucho que le amaba, en todo lo que le entregó, y lo feliz que fue a su lado.

Love is hard.

A veces, cuando tocas el cielo con la punta de los dedos, te cuesta volver a poner los pies en el suelo.
Nos cuesta tantísimo que nos pasamos meses vagando sin rumbo fijo, como si nuestras almas estuviesen fuera de nosotros mismos.
Y luego, cuando llega alguien especial, no conseguimos fijar nuestra total atención en él, porque recordamos el tiempo en el que dormíamos en las nubes, y en el que nuestro cuerpo flotaba sin tocar el suelo mientras caminábamos por la calle.
Porque después de nuestro primer amor, todo es diferente.
Pensamos que nada ni nadie superará aquello que sentimos, y por eso, nos comemos la cabeza, pensando que jamás volveremos a sentir aquello tan maravilloso.
Pero pese a todo, seguimos caminando.
Hasta que finalmente, ocurre, encuentras a ese alguien, a esa incógnita que faltaba en tu vida, y entonces, solo entonces, consigues entender el significado de la palabra AMOR.

La vida es...como un juego.

TODAS las cosas pasan por algo.
Conoces gente que va y viene, pero pasaron por tu vida por alguna razón.
La gente te cambia, te moldea, te da experiencias, te dan alegrías, te dan amarguras, pero al fin y al cabo, te forman como persona, y te ayudan a ser como eres.
El hecho de dónde vivas también implica mucho, al igual que tu familia.
Por eso no me importa marcharme, porque sé que aún me queda mucho por aprender, y mucho por conocer. Me quedan aún muchas lecciones que aprender, y muchos palos que llevarme.
Me quedan miles de personas por conocer, y que me moldeen, y moldearlos yo, me queda tanto por vivir aún que ni me planteo la pena que da el marcharse de un lugar. Porque, al fin y al cabo, somos como el aire, y siempre se puede volver al punto de partida.