Hace ya mucho.
Hace demasiado.
Mucho tiempo sin escribir, sin escribir con mi sangre.
Sin exprimirme el corazón.
Las cosas no han cambiado tanto. Sigo siendo una ilusa y una romántica, pero con una persona diferente a la de mi última entrada publicada.
Sigo dándolo todo y más, por gente que quizá no se merecen eso o no harían lo mismo por mi. Sigo teniendo mal ojo, me fijo en hombres que les gusta jugar a juegos en los que sólo ellos participan, hombres que no demuestran lo que sienten (si es que sienten algo).
Sigo siendo una soñadora, que vive en las nubes, y luego cae de cara y sin paracaídas al duro y frío suelo.
Siguen doliendo las derrotas, igual o más que antes, pero ya no me pillan de improvisto, me las espero desde el principio.
Supongo que la vida es así. Los años pasan, pero nosotros no. Y hay cosas que jamás aprendemos. Pero la sonrisa debe ser igual de fuerte, y las ganas de reírse también.
Hace demasiado.
Mucho tiempo sin escribir, sin escribir con mi sangre.
Sin exprimirme el corazón.
Las cosas no han cambiado tanto. Sigo siendo una ilusa y una romántica, pero con una persona diferente a la de mi última entrada publicada.
Sigo dándolo todo y más, por gente que quizá no se merecen eso o no harían lo mismo por mi. Sigo teniendo mal ojo, me fijo en hombres que les gusta jugar a juegos en los que sólo ellos participan, hombres que no demuestran lo que sienten (si es que sienten algo).
Sigo siendo una soñadora, que vive en las nubes, y luego cae de cara y sin paracaídas al duro y frío suelo.
Siguen doliendo las derrotas, igual o más que antes, pero ya no me pillan de improvisto, me las espero desde el principio.
Supongo que la vida es así. Los años pasan, pero nosotros no. Y hay cosas que jamás aprendemos. Pero la sonrisa debe ser igual de fuerte, y las ganas de reírse también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario